En sus célebres y escandalosas memorias publicadas en 1825, la cortesana Harriette Wilson dedica pasajes extensos y cargados de una inusual ternura hacia lord John Ponsonby, a quien describe como “el hombre más apuesto y perfecto de Inglaterra”.
Harriette Wilson fue una cortesana, es decir, una mujer que ejercía la prostitución y cuya clientela fueron los varones pertenecientes a la aristocracia, la alta burguesía o los principales jerarcas estatales o militares.
En su libro “Las Memorias de Harriette Wilson escritas por ella misma”, publicado en 1825, relata sus aventuras sobre varios amantes, importantes hombres de la corte inglesa de principios del siglo XIX.
Sus descripciones generaron un escándalo. Inspirada en la ironía o el despecho, Wilson dijo que el famoso duque de Wellington fue “el hombre más aburrido del mundo”, al prestigioso poeta Lord Byron lo consideró un amigo de chismes, el marqués de Worcester fue un flaco que temblaba de emoción cuando ella tocaba su caballo, a William Ward lo identificó como un “monstruo de mala naturaleza”, y lord Melbourne fue simplemente un violento.
Por otro lado, su representación de Ponsonby es la de un amor romántico, casi místico, que marcó profundamente su vida.
Lord John Ponsonby: belleza, intelecto, timidez y elocuencia, que rodeó un amor casi místico
Harriette quedó cautivada por su apariencia mucho antes de conocerlo personalmente. Lo identificaba en sus paseos solitarios por Hyde Park como el "desconocido del gran perro Terranova".
Ella lo describe en su libro como una persona con una "cabeza casi divina", una palidez expresiva y una boca de "perfección absoluta", con un "rubor característico" que la hacía imaginar que "su cuerpo pensaba".
Lo reconoce como el hombre más distinguido de su tiempo, dotado de una "belleza intelectual" que no era meramente voluptuosa, sino superior a la de cualquier otro hombre.
Sin embargo, no lo identifica como una persona abierta y transparente. A través de sus propias observaciones y de lo que le contaba el amigo íntimo de John, Matthew Lee, Harriette lo retrató como un hombre complejo.
Por ejemplo, escribió que Ponsonby sufría de una "timidez constitucional" y un horror a la notoriedad. Al punto que lo destacó como un ser más elegante y armonioso precisamente cuando se sentía más avergonzado o incómodo.
Afirmó que Ponsonby era de las pocas personas que necesitaba estar "un poquito ebrio" (por el vino) para que su brillante imaginación y su ingenio fluyeran con libertad.
Y también observó algo que nos interesa particularmente: talento para la política. Sin embargo, aunque poseía una voz persuasiva y gran conocimiento político, su timidez le impedía destacar en el Senado, donde apenas se atrevía a susurrar un "sí" o un "no".
El romance entre Ponsonby y Wilson
Harriette sostiene que su romance duró tres años y fue el período más feliz y "puro" de su vida. Porque ella sentía que su afecto por él no era meramente sensual, sino una devoción total: "podría haber sido lo suficientemente malvada como para rezarle mis oraciones".
Relató con gran detalle cómo, tras muchas noches de conversación pura, finalmente se besaron por primera vez, un acto que sintió que reanimaba su corazón con una pasión salvaje.
Lo llamó el "primer hombre en la tierra que sacrificó su propio placer y pasiones para asegurar mi reposo", refiriéndose a una noche en que él permaneció a su lado sin despertarla para que ella pudiera descansar, a diferencia de otros varones.
¿Qué pasó con Ponsonby y Wilson? El final
A pesar de su pasión, Harriette afirma que siempre respetó a la esposa de Lord Ponsonby, Lady Fanny, a quien consideraba una criatura "encantadora e inocente". Harriette le prometió a Ponsonby que, si su relación llegaba a perturbar la paz de Fanny, ella aceptaría separarse para siempre, declarando: "podemos ser amantes, pero no monstruos".
Matthew Lee le explicó a Wilson que Ponsonby se casó con Fanny por "piedad y admiración" después de que una fiebre escarlatina la dejara sorda, buscando proteger a ese ser frágil de un marido que pudiera tratarla con dureza.
El romance terminó abruptamente cuando Lady Ponsonby descubrió la relación. John le envió una carta anunciando que habían terminado para siempre, lo que sumió a Harriette en una fiebre delirante que casi le cuesta la vida.
En su lecho de enfermedad, Harriette envió un mensaje de perdón: "por el bien de su esposa, así como por el suyo propio, rezo para que Dios enmiende su corazón".
Lord Ponsonby, el gran amor de su vida. Un hombre de una belleza y sensibilidad casi sobrenaturales. Un noble que poco tiempo después se fijaría en otra mujer, Elizabeth Denison, luego llamada Lady Conyngham, amante del príncipe de Gales desde 1806, quien ocuparía el trono a partir de 1821.
El libro de Wilson fue vendido en librerías a partir de 1825. Meses después, el ministro de Asuntos Extranjeros, Lord Canning, convoca a Ponsonby a liderar una misión en el punto más austral posible. Casualidad o no, el protagonista de esta historia fue la pieza fundamental para concretar una historia que ya lleva más de 200 años.
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